Un clásico del cine mexicano dirigido por el gran Fernando de Fuentes, quien también realizó el guion junto con Luz Guzmán de Arellano y Antonio Guzmán Aguilera. Sin duda es un retrato, increíble y terriblemente realista, de la época posrevolucionaria mexicana; aunque no se centra en el movimiento armado sino en la vida sentimental y cotidiana de la gente.
La película es un melodrama romántico con elementos cómicos y de musical ranchero. Fue pionera e impuso las bases del género comedia ranchera, el cual abundó y marco la época de oro del cine mexicano.
Durante la secuencia preámbulo se nos muestra a una joven huérfana que vive con la madrina de los hijos de su recién fallecida madrina. Lo explicaré mejor: una mujer, antes de morir, le pidió a su comadre Ángela (Emma Roldán) que se hiciera cargo de sus hijos dos hijos y de su ahijada Crucita. Ángela se dispone a cuidar solamente a sus ahijados y a "la otra niña" la maltrata y la tiene como sirvienta hasta que crece.
José Francisco Ruelas (interpretado por Tito Guízar), el ahijado de Ángela, se enamora de Crucita (interpretada por Esther Fernández, actriz que se convertiría en una de las primeras estrellas del cine mexicano). Felipe (René Cardona), el dueño de Rancho Grande y amigo de la infancia de José, también se enamora de Crucita. Este típico triángulo amoroso es el conflicto principal de la historia que detonará una serie de malentendidos y demás eventos.
En este largometraje se tocan temas comunes pero de suma relevancia sobre la cosmovisión y la cultura del mexicano de aquella época. Por ejemplo, la superioridad del "macho" sobre la mujer y la cosificación de ésta última (en la película se le llega a considerar un objeto de venta). Además de las fiestas con mariachi y alcohol, las peleas de gallos, corridas de caballos y apuestas. También se retrata la condición socio-económica desigual: las haciendas, la figura del patrón, la tienda de raya, los trabajadores, caporales y campesinos.
Los personajes influyeron definitivamente en lo que después se realizaría en México. Tito Guízar interpretó al primer charro cantor del cine mexicano y se convirtió en un referente para actores como Jorge Negrete y Pedro Infante, quienes serían conocidos por encarnar papeles muy similares. La actuación de Emma Roldán como Ángela, que en lo personal me gustó, es trascendental para los villanos y villanas de las películas de esa época y muy malamente imitada en las telenovelas. Destaca Carlos López "Chaflán" por su personaje Florentino, aquel cómico y absurdo a quien todos le reclaman algo.
La fotografía es obra de Gabriel Figueroa y, aunque es uno de sus primeros trabajos, nos muestra una temprana genialidad latente. Se nota su afición personal por los cielos nublados y la vegetación endémica, por ejemplo, al contrastar los magueyes con el paisaje.
Muchos de los momentos inolvidables de la película lo son gracias a las canciones que los acompañan. La secuencia en que José Francisco es nombrado nuevo caporal y con mucha felicidad interpreta la canción que lleva el nombre de la película es ya memorable; incluso después sería imitada por Jorge Negrete en el remake del año 1949, igualmente dirigido por Fernando de Fuentes.
El trabajo del director es notable pues, además de lograr registrar las épocas revolucionaria y post-revolucionaria (la suya propia), fue pionero en la forma de contar historias e influyó indudablemente en las películas que más tarde se filmarían en México.
En general es una buena película que narra, de manera tradicional, una historia popular. Para nada es una obra maestra; pero es importante, pionera y trascendental. Detonante de la época de oro.
La película es un melodrama romántico con elementos cómicos y de musical ranchero. Fue pionera e impuso las bases del género comedia ranchera, el cual abundó y marco la época de oro del cine mexicano.
Durante la secuencia preámbulo se nos muestra a una joven huérfana que vive con la madrina de los hijos de su recién fallecida madrina. Lo explicaré mejor: una mujer, antes de morir, le pidió a su comadre Ángela (Emma Roldán) que se hiciera cargo de sus hijos dos hijos y de su ahijada Crucita. Ángela se dispone a cuidar solamente a sus ahijados y a "la otra niña" la maltrata y la tiene como sirvienta hasta que crece.
José Francisco Ruelas (interpretado por Tito Guízar), el ahijado de Ángela, se enamora de Crucita (interpretada por Esther Fernández, actriz que se convertiría en una de las primeras estrellas del cine mexicano). Felipe (René Cardona), el dueño de Rancho Grande y amigo de la infancia de José, también se enamora de Crucita. Este típico triángulo amoroso es el conflicto principal de la historia que detonará una serie de malentendidos y demás eventos.
En este largometraje se tocan temas comunes pero de suma relevancia sobre la cosmovisión y la cultura del mexicano de aquella época. Por ejemplo, la superioridad del "macho" sobre la mujer y la cosificación de ésta última (en la película se le llega a considerar un objeto de venta). Además de las fiestas con mariachi y alcohol, las peleas de gallos, corridas de caballos y apuestas. También se retrata la condición socio-económica desigual: las haciendas, la figura del patrón, la tienda de raya, los trabajadores, caporales y campesinos.
Los personajes influyeron definitivamente en lo que después se realizaría en México. Tito Guízar interpretó al primer charro cantor del cine mexicano y se convirtió en un referente para actores como Jorge Negrete y Pedro Infante, quienes serían conocidos por encarnar papeles muy similares. La actuación de Emma Roldán como Ángela, que en lo personal me gustó, es trascendental para los villanos y villanas de las películas de esa época y muy malamente imitada en las telenovelas. Destaca Carlos López "Chaflán" por su personaje Florentino, aquel cómico y absurdo a quien todos le reclaman algo.
La fotografía es obra de Gabriel Figueroa y, aunque es uno de sus primeros trabajos, nos muestra una temprana genialidad latente. Se nota su afición personal por los cielos nublados y la vegetación endémica, por ejemplo, al contrastar los magueyes con el paisaje.
Muchos de los momentos inolvidables de la película lo son gracias a las canciones que los acompañan. La secuencia en que José Francisco es nombrado nuevo caporal y con mucha felicidad interpreta la canción que lleva el nombre de la película es ya memorable; incluso después sería imitada por Jorge Negrete en el remake del año 1949, igualmente dirigido por Fernando de Fuentes.
El trabajo del director es notable pues, además de lograr registrar las épocas revolucionaria y post-revolucionaria (la suya propia), fue pionero en la forma de contar historias e influyó indudablemente en las películas que más tarde se filmarían en México.
En general es una buena película que narra, de manera tradicional, una historia popular. Para nada es una obra maestra; pero es importante, pionera y trascendental. Detonante de la época de oro.
Calificación: 7/10.



