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domingo, 14 de febrero de 2016

The Revenant (2015) de Alejandro González Iñárritu

El renacido (The Revenant, EU, 2015) es la sexta película del mexicano Alejandro G. Iñárritu, ahora con su primer apellido abreviado, estrenada consecutivamente tras Birdman: o la inesperada virtud de la ignorancia (EU, 2014). El guion, escrito por él mismo y junto a Mark L. Smith, está basado en la novela homónima de Michael Punke.

La película retrata la increíble experiencia verídica de Hugh Glass (Leonardo DiCaprio, gesticulando al límite), un cazador y explorador norteamericano que tras aislarse de su grupo, después de ser perseguidos por una tribu de pieles rojas, es cruelmente atacado y fatalmente herido por una osa pardo. Sus hombres, dándolo casi por muerto y con la desaprobación del capitán Andrew Henry (Domhnall Gleeson), lo abandonan en el bosque junto a su hijo mitad-pawnee Hawk (Forrest Goodluck) y en compañía del joven asustadizo Jim (Will Poulter) y del temperamental ex-militar Fitzgerald (Tom Hardy), quien pierde la paciencia y la cordura asesinando así al primogénito del moribundo. Hugh Glass, en una suerte de súper-humano, logra regenerarse y resucitar, renacer para poder vengarse.


Como es costumbre las actuaciones en una película de Iñárritu siempre son relevantes. Leonardo DiCaprio, con sólo su rostro y sus ojos, logra transmitir lo que vive Hugh Glass en su calvario interminable. Tom Hardy convence como el villano Fitzgerald, un ser desgraciado que muestra las actitudes más bajas a las que un ser humano puede llegar para obtener su propio beneficio. Es notorio también el joven actor Will Poulter en el rol de Jim Bridger, un temeroso y torpe adolescente que se ve envuelto en su peor experiencia.

El soundtrack minimalista realizado por el japonés Ryuichi Sakamoto y el alemán Alva Noto acompaña los muchísimos momentos de intensidad, dolor y sufrimiento. La canción principal me recuerda a la música usada en el film El desprecio (1963) de Jean-Luc Godard y que fue compuesta por George Delerue, autor con un nivel artístico superior.

Pero lo que realmente opaca e incluso supera a todo lo demás, incluyendo la dirección del propio Alejandro, es el trabajo realizado por Emmanuel Lubezki. La fotografía es espectacular en esta película. Desde principio a fin nos muestra hermosas imágenes, dominando en ellas los colores fríos, que resultan difíciles de olvidar. El "Chivo", con un estilo único y fácilmente identificable, logra superarse en cada película sin importar las exigencias y los desafíos que deba afrontar, como el hecho de usar solamente luz natural.

Aparecen elementos como el agua, el viento y la levitación; planos y secuencias casi idénticos, misma puesta en cámara, en escena y ritmo, de filmes como La infancia de Iván (1962) y Andréi Rubliov (1966) concebidos por el cineasta-poético-escultor-de-tiempo Andréi Tarkovski. El director mexicano ha confesado en varias entrevistas la influencia tarkovskiana en sus películas.


El ritmo pierde fuerza a la mitad de la película. Luego de que nos muestra, al principio, un vertiginoso plano secuencia de cuando los pieles rojas persiguen al grupo de cazadores y un convincente y terrorífico ataque de oso, el ritmo se vuelve un tanto extraño y demasiado lento. A continuación comienza el exageradamente interminable calvario que sufre el personaje interpretado por DiCaprio, luego se topa con el amable apache gigantón Elk Dog (Duane Howard), y hasta que llega su tiempo de venganza en su batalla final contra Fitzgerlad, momento donde apenas se recupera un poco el ritmo, pues regresa la intensidad que se vio al principio.

The Revenant es una película que, en larguísimos 156 minutos, no termina por configurar ni explicar su recóndito y vago mensaje que es olvidado por los aspectos puramente formales y técnicos, especialmente por la fotografía de Lubezki. Tampoco hace mucho más que mostrar el sufrimiento y el dolor humanos.

Calificación: 7/10.



martes, 2 de febrero de 2016

Mad Max: Fury Road (2015) de George Miller

Cuarta película perteneciente a la saga creada por el australiano George Miller. Ambientada en un futuro post-apocalíptico y distópico como sus predecesoras, destaca por sus espléndidas imágenes y sus secuencias de acción extravagantes y vertiginosas junto con imposibles vehículos modificados.

Imperator Furiosa (Charlize Theron estupenda) bajo las órdenes de Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne), el poderoso y autoritario gobernante de la Ciudadela, es enviada por combustible y armamento en un camión de guerra. Pero ella se dispone a escapar de ese horrible lugar llevándose consigo a las esposas de su jefe; este último, al notar que el vehículo se desvía de su ruta y que sus mujeres desaparecieron, comienza una despiadada casería junto con sus War-Boys. Max Rockatansky (Tom Hardy), es un hombre atormentado por su pasado que, tras ser capturado por los chicos de Immortan para que le donase sangre al enfermo war-boy Nux (Nicholas Hoult), se ve envuelto sin desearlo en la persecución contra Furiosa.

Tom Hardy hizo una regular actuación, aunque mejor que el remplazado Mel Gibson. Charlize Theron es brillante, su papel de mujer fuerte y ruda rompe con los estereotipos también explícitos dentro de la misma película, me refiero a las mujeres-objeto de Immortan Joe. Nicholas Hoult encarna convincentemente a Nux, el chico de guerra que se ve involucrado en la ya clásica-cliché disputa moral entre el bien y el mal.


Todo el filme tiene como paisaje el enorme y peligroso desierto dentro de un planeta Tierra destruido solamente por seres igual de peligrosos: los humanos.

La parte visual del filme es un deleite para el ojo. Pinceladas de tonalidades anaranjadas, amarillas, cafés y azules abundan todo el tiempo. No se presenta en ningún momento el color verde, sólo cuando vemos la vegetación custodiada por Immortan Joe, y esto hace resaltar más la escasez de plantas y del líquido vital. La terrible realidad de ese mundo posible es una en el que los seres "vivos" apenas sobreviven en un planeta seco, muerto.

La fotografía del también australiano John Seale es un elemento esencial y de bastante peso que le provee a la película del perfecto ambiente post-apocalíptico. Una atmósfera desértica, en las noches fría y en los días calurosa, que impide la supervivencia de cualquier forma de vida por más despiadada que sea.

La música compuesta por Tom Holkenborg, mejor conocido como Junkie XL, es fundamental para acelerar todavía más las escenas de persecución con vehículos al aportar tensión e intensidad. Un elemento muy curioso pero que le va bien es la incorporación de una guitarra eléctrica tocada por uno de los vasallos de Immortan Joe que se combina con la banda sonora del caos (ruidos, gritos y música in crescendo).


En Mad Max: Fury Road los humanos tiene que afrontar graves problemas como la falta del líquido vital y por ende la escasez de alimentos cultivados, el hostil clima del desierto que incluye tormentas de arena, la adaptación de la especie al uso de bancos de sangre, enfermedades y malformaciones.

La película va más allá de la acción vertiginosa. Nos muestra un escenario posible y no muy lejano para la humanidad donde la vida se reduce a la nada. A vivir sólo por puro instinto, sin esperanza, intensidad ni espíritu. Nos prepara a lo que posiblemente nos enfrentaríamos, en esencia, si es que llegamos a un mundo post-apocalíptico donde se recorre un camino de furia sin sentido. George Miller intenta hacernos reflexionar con una última frase: "¿A donde debemos ir, los que vagamos en este yermo, para buscar lo mejor de nosotros?".

Calificación: 8/10.