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viernes, 12 de junio de 2015

Allá en el Rancho Grande (1936) de Fernando de Fuentes

Un clásico del cine mexicano dirigido por el gran Fernando de Fuentes, quien también realizó el guion junto con Luz Guzmán de Arellano y Antonio Guzmán Aguilera. Sin duda es un retrato, increíble y terriblemente realista, de la época posrevolucionaria mexicana; aunque no se centra en el movimiento armado sino en la vida sentimental y cotidiana de la gente.

La película es un melodrama romántico con elementos cómicos y de musical ranchero. Fue pionera e impuso las bases del género comedia ranchera, el cual abundó y marco la época de oro del cine mexicano.

Durante la secuencia preámbulo se nos muestra a una joven huérfana que vive con la madrina de los hijos de su recién fallecida madrina. Lo explicaré mejor: una mujer, antes de morir, le pidió a su comadre Ángela (Emma Roldán) que se hiciera cargo de sus hijos dos hijos y de su ahijada Crucita. Ángela se dispone a cuidar solamente a sus ahijados y a "la otra niña" la maltrata y la tiene como sirvienta hasta que crece.


José Francisco Ruelas (interpretado por Tito Guízar), el ahijado de Ángela, se enamora de Crucita (interpretada por Esther Fernández, actriz que se convertiría en una de las primeras estrellas del cine mexicano). Felipe (René Cardona), el dueño de Rancho Grande y amigo de la infancia de José, también se enamora de Crucita. Este típico triángulo amoroso es el conflicto principal de la historia que detonará una serie de malentendidos y demás eventos.

En este largometraje se tocan temas comunes pero de suma relevancia sobre la cosmovisión y la cultura del mexicano de aquella época. Por ejemplo, la superioridad del "macho" sobre la mujer y la cosificación de ésta última (en la película se le llega a considerar un objeto de venta). Además de las fiestas con mariachi y alcohol, las peleas de gallos, corridas de caballos y apuestas. También se retrata la condición socio-económica desigual: las haciendas, la figura del patrón, la tienda de raya, los trabajadores, caporales y campesinos.


Los personajes influyeron definitivamente en lo que después se realizaría en México. Tito Guízar interpretó al primer charro cantor del cine mexicano y se convirtió en un referente para actores como Jorge Negrete y Pedro Infante, quienes serían conocidos por encarnar papeles muy similares. La actuación de Emma Roldán como Ángela, que en lo personal me gustó, es trascendental para los villanos y villanas de las películas de esa época y muy malamente imitada en las telenovelas. Destaca Carlos López "Chaflán" por su personaje Florentino, aquel cómico y absurdo a quien todos le reclaman algo.

La fotografía es obra de Gabriel Figueroa y, aunque es uno de sus primeros trabajos, nos muestra una temprana genialidad latente. Se nota su afición personal por los cielos nublados y la vegetación endémica, por ejemplo, al contrastar los magueyes con el paisaje.

Muchos de los momentos inolvidables de la película lo son gracias a las canciones que los acompañan. La secuencia en que José Francisco es nombrado nuevo caporal y con mucha felicidad interpreta la canción que lleva el nombre de la película es ya memorable; incluso después sería imitada por Jorge Negrete en el remake del año 1949, igualmente dirigido por Fernando de Fuentes.


El trabajo del director es notable pues, además de lograr registrar las épocas revolucionaria y post-revolucionaria (la suya propia), fue pionero en la forma de contar historias e influyó indudablemente en las películas que más tarde se filmarían en México.

En general es una buena película que narra, de manera tradicional, una historia popular. Para nada es una obra maestra; pero es importante, pionera y trascendental. Detonante de la época de oro.

Calificación: 7/10.



jueves, 28 de mayo de 2015

Cada loco con su tema (1939) de Juan Bustillo Oro

Un escritor de nombre Julio César Napoleón (Enrique Herrera) se ve envuelto en constantes ataques de nervios que lo hacen alucinar los personajes de sus radionovelas. Como sugerencia del doctor Jiménez (Alberto Galán) se inscribe por una temporada en su sanatorio, ubicado en las montañas; y para mantenerse en el anonimato usa el nombre de uno de sus ficticios personajes: Justiniano Conquian, sin saber de la verdadera existencia de Justiniano Conquian (Joaquín Pardavé), quien es un taxidermista distraído y olvidadizo que estará a punto de recibir una gran fortuna con la condición de sobrevivir un mes en la antigua residencia de los Conquian: un castillo con fama de estar embrujado, ubicado en "Las Montañas de los Muertos", en donde estarán también los parientes de Justiniano, quienes harán todo lo posible para impedir que reciba dicha herencia.

El gran drama comienza al confundirse sus destinos. El escritor llega al castillo pensando que es el sanatorio y el taxidermista arriba equivocadamente en éste.


La película presenta elementos del expresionismo alemán, tanto en el argumento como en la fotografía y la estética en general, que le dan una atmósfera de fantasía e intriga en su mayor parte y también la tornan misteriosa en el resto de las escenas con tintes de terror; aunque nunca pierde la intención de ser una comedia.


Posee además un increíble reparto comandado por un buen Rubén Herrera y una memorable actuación de Joaquín Pardavé, quien posee los diálogos mas ingeniosos y enredados de la película.

Aunque hubo algunos personajes que bien pudieron no aparecer, ya que no los recuerdo, algunos sí cumplieron con funciones importantes dentro del filme. No debemos omitir las limitaciones que presenta, principalmente de la cámara que hacían mutar la calidad del celuloide en algunas escenas. También hay que decir que Justiniano Conquián desaparece un gran rato de la pantalla, pero esto no fue impedimento para hacernos gozar de sus graciosas situaciones, haciéndome recordar en algún punto al genio Chaplin.


Lo que hace estupenda a esta película es, sin duda, el guion escrito por Humberto Gómez Landero en colaboración con el director Juan Bustillo Oro, lleno de ingeniosos diálogos y grandes momentos cómicos y de intriga.

El final es simplemente perfecto, tan inesperado como la mayoría de las situaciones que se vienen dando desde que explotaron cuando el intercambio de personaje y lugar sucedió. Un final atrevido, cómico, que nos deja preguntándonos quién es el verdadero loco.


A mi parecer, esta película es una joya del cine mexicano, llena de memorables momentos. Bien vale la pena ver los 116 minutos de duración. Y lo que nos deja, al menos a mí, va más allá de una muy buena película, nos propone cuestionarnos acerca de temas muy importantes para el hombre, como la locura y la propia existencia. Como ya dije: una joya.

Calificación: 9/10.


miércoles, 27 de mayo de 2015

Primera entrada.

Sobre el Blog.

El cine y yo.

Ser humano, crecimiento, arte y trascendencia.

Estoy sentado frente a la computadora pensando en qué escribir para mi primera entrada. Creo que comenzaré hablándoles un poco sobre mí; bueno, mi nombre es Marcos y me gusta el cine. Profundizaré un poco más.

Cuando tenía tres o cuatro años, según recuerdo ahora, tomaba un videocasete, lo ponía en el reproductor de VHS (sí, todavía me tocó) y me sentaba frente a la televisión para ver una película. Acto tan simple y cotidiano: ver una película. Éstas eran infantiles (la mayoría animadas) y pertenecientes a algunas de las grandes compañías de animación, como Disney y Pixar. Disfrutaba de estas películas, como cualquier niño, como cualquier espectador y me dejaba adentrarme, las veía y me sentía en ellas. Algunas me gustaban más que otras, naturalmente, como pasa con cualquier dulce o golosina. Cuando una terminaba la retiraba del aparato, la guardaba y la acomodaba sobre el mueble en el que estaba.

Pero este acercamiento al cine no fue para nada determinante en mi pensamiento actual sobre él, hasta que surgió una revelación para mí al darme cuenta del verdadero poder que tienen las películas, sus historias, sus imágenes, su música, su significado, sus emociones que transmiten al espectador y eso que nos deja al final, lo que -muchas veces- resulta indescriptible o hasta indescifrable y que trasciende en la memoria colectiva.

Esta revelación se dio durante la pre-adolescencia, esos años difíciles donde se da el siguiente paso después de la bella infancia. Cuando tenía 13 o 14 años, no recuerdo la edad exacta, llegó a mis manos una película vieja de los años setenta: La Naranja Mecánica (1971). ¡Pero que película! Quizá no era poseedor aún de un pensamiento maduro, pero eso me importó poco y la vi. Si bien no llegué a comprenderla totalmente, quedé maravillado con la atmósfera que Kubrick creó. Jamás en mi vida había visto un filme tan impactante como éste.

Hoy me pregunto: ¿el cine me gustó desde que vi La Naranja Mecánica (1971)? La respuesta es no, pero quedé flechado y enganchado a ese nuevo mundo que apenas conocería y al cual vería mucho más interesante que antes. Pienso, fue un detonante, y de allí comenzó mi enamoramiento al séptimo arte, mi pasión por el cine.

De esta forma comencé a investigar sobre la película, de qué año era, qué actores aparecían, quién escribió la historia, quién compuso la música y quién la dirigió. Todo esto a través del bendito Internet; conocí a Stanley Kubrick y a su cine. Poco a poco me fui adentrando en la cinematografía.

En estos momentos tengo un conocimiento y una visión sobre el cine, pero aún queda un largo camino por recorrer, lleno de aprendizajes y experiencias.

Ahora me dio por escribir, me decidí a crear este blog, basado en mi amor por el cine. Quiero compartir mis ideas; pienso hacer reseñas, críticas, listas, opiniones, cualquier cosa que se me ocurra. Y espero que este espacio, en algún tiempo, logre tener grandes alcances e inspiren a personas para adentrarse en el maravilloso mundo cinematográfico.

El cine, un mundo real y de sueños, mágico, con luz y obscuridad, lleno de sorpresas, innovación e inspiración. Es bello, humano y atroz. Nos cuenta grandes historias, nos adentra y nos llena. Está lleno de ideas. Es imágenes y sonidos, los registra y los pone a andar, se mueve y nos mueve. Nos ve y lo vemos, nos critica y le criticamos, nos piensa y lo pensamos. Es un lenguaje y un discurso. Es una técnica. Es y tiene religión, filosofía y ciencia. Pertenece al expresionismo, al surrealismo, al existencialismo, al futurismo y a todos los demás ismos existentes. Es un conjunto de todas las demás artes. Es un arte. Es también una industria. Es contradicción. Es ruptura. Es inteligencia, es sentimiento, es pensamiento, es emoción; nos emociona. Nos trasciende. El cine es el arte de nuestro tiempo, es universal y eterno. El cine a través del tiempo.


Marcos Aguirre Salcedo.