Sobre el Blog.
El cine y yo.
Ser humano, crecimiento, arte y trascendencia.
Estoy sentado frente a la computadora pensando en qué escribir para mi primera entrada. Creo que comenzaré hablándoles un poco sobre mí; bueno, mi nombre es Marcos y me gusta el cine. Profundizaré un poco más.
Cuando tenía tres o cuatro años, según recuerdo ahora, tomaba un videocasete, lo ponía en el reproductor de VHS (sí, todavía me tocó) y me sentaba frente a la televisión para ver una película. Acto tan simple y cotidiano: ver una película. Éstas eran infantiles (la mayoría animadas) y pertenecientes a algunas de las grandes compañías de animación, como Disney y Pixar. Disfrutaba de estas películas, como cualquier niño, como cualquier espectador y me dejaba adentrarme, las veía y me sentía en ellas. Algunas me gustaban más que otras, naturalmente, como pasa con cualquier dulce o golosina. Cuando una terminaba la retiraba del aparato, la guardaba y la acomodaba sobre el mueble en el que estaba.
Pero este acercamiento al cine no fue para nada determinante en mi pensamiento actual sobre él, hasta que surgió una revelación para mí al darme cuenta del verdadero poder que tienen las películas, sus historias, sus imágenes, su música, su significado, sus emociones que transmiten al espectador y eso que nos deja al final, lo que -muchas veces- resulta indescriptible o hasta indescifrable y que trasciende en la memoria colectiva.
Esta revelación se dio durante la pre-adolescencia, esos años difíciles donde se da el siguiente paso después de la bella infancia. Cuando tenía 13 o 14 años, no recuerdo la edad exacta, llegó a mis manos una película vieja de los años setenta: La Naranja Mecánica (1971). ¡Pero que película! Quizá no era poseedor aún de un pensamiento maduro, pero eso me importó poco y la vi. Si bien no llegué a comprenderla totalmente, quedé maravillado con la atmósfera que Kubrick creó. Jamás en mi vida había visto un filme tan impactante como éste.
Hoy me pregunto: ¿el cine me gustó desde que vi La Naranja Mecánica (1971)? La respuesta es no, pero quedé flechado y enganchado a ese nuevo mundo que apenas conocería y al cual vería mucho más interesante que antes. Pienso, fue un detonante, y de allí comenzó mi enamoramiento al séptimo arte, mi pasión por el cine.
De esta forma comencé a investigar sobre la película, de qué año era, qué actores aparecían, quién escribió la historia, quién compuso la música y quién la dirigió. Todo esto a través del bendito Internet; conocí a Stanley Kubrick y a su cine. Poco a poco me fui adentrando en la cinematografía.
En estos momentos tengo un conocimiento y una visión sobre el cine, pero aún queda un largo camino por recorrer, lleno de aprendizajes y experiencias.
Ahora me dio por escribir, me decidí a crear este blog, basado en mi amor por el cine. Quiero compartir mis ideas; pienso hacer reseñas, críticas, listas, opiniones, cualquier cosa que se me ocurra. Y espero que este espacio, en algún tiempo, logre tener grandes alcances e inspiren a personas para adentrarse en el maravilloso mundo cinematográfico.
El cine, un mundo real y de sueños, mágico, con luz y obscuridad, lleno de sorpresas, innovación e inspiración. Es bello, humano y atroz. Nos cuenta grandes historias, nos adentra y nos llena. Está lleno de ideas. Es imágenes y sonidos, los registra y los pone a andar, se mueve y nos mueve. Nos ve y lo vemos, nos critica y le criticamos, nos piensa y lo pensamos. Es un lenguaje y un discurso. Es una técnica. Es y tiene religión, filosofía y ciencia. Pertenece al expresionismo, al surrealismo, al existencialismo, al futurismo y a todos los demás ismos existentes. Es un conjunto de todas las demás artes. Es un arte. Es también una industria. Es contradicción. Es ruptura. Es inteligencia, es sentimiento, es pensamiento, es emoción; nos emociona. Nos trasciende. El cine es el arte de nuestro tiempo, es universal y eterno. El cine a través del tiempo.
Marcos Aguirre Salcedo.
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