Es de madrugada, se escuchan
fuertes golpes en la entrada principal del bar y poco después en el acceso
trasero. Apenas se distinguen frases desarticuladas provenientes del exterior,
se bajó el volumen a la música y al bullicio; todos aguardan extrañados. Un
estruendo quiebra ese silencio, la policía entra para comenzar con una violenta
redada. Las personas dentro, en su mayoría parte de la comunidad LGBT,
decidieron rebelarse.
El Día Internacional del
Orgullo LGBT conmemora los disturbios de Stonewall ocurridos en la
madrugada del 28 de junio de 1969 en el pub neoyorquino Stonewall Inn.,
ubicado en el barrio de Greenwich Village, el cual se había convertido en un
refugio para la entonces oprimida y discriminada comunidad LGBT.
En medio de un agitado ambiente
político-social, surgieron una serie de revueltas cuestionando el orden
establecido y a la autoridad, tales como el movimiento afroamericano por los
derechos civiles, la segunda ola del feminismo, las manifestaciones contra la
guerra de Vietnam y los movimientos contraculturales como el punk y el hippie.
El cine no podía ser ajeno al
acontecer social y desde los inicios del séptimo arte se abordaron
temáticas LGBT, aunque muchas de serían censuradas. Charles Chaplin y
otros cineastas del periodo silente lo abordaron, aunque de manera
estereotipada. El cine alemán fue el primero que intentó normalizar la
homosexualidad, en películas como Diferente a los demás (1919)
de Richard Oswald, Sexo encadenado (Alemania, 1928) de William
Dieterle, la cual retrata el amor entre dos presos, y Muchachas de
uniforme (Alemania, 1931) de la cineasta Leontine Sagan, considerada la primera
película con temática lésbica de la historia.
El beso fraternal entre dos
pilotos aviadores en Alas (Estados Unidos, 1927) de William A.
Wellman, el amor secreto que Plato (Sal Mineo) sentía por su amigo Jim Stark
(James Dean) en Rebelde sin causa (Alemania, 1955) de Nicholas
Ray, sin dejar de mencionar la sugerente relación homosexual entre Ben-Hur
(Charlton Heston) y Mesala (Stephen Boyd); todas esas situaciones
se abordaban de forma ingeniosa e implícita debido al código Hays,
censura aplicada en Hollywood entre 1930 y 1967 que prohibía se mostraran
personajes abiertamente homosexuales.
Si bien hubo producciones que se
convirtieron en un hito como Pink Flamingos (Estados
Unidos, 1972) de John Waters, protagonizada por la drag queen Divine,
donde se abordan dichas temáticas, no fue hasta finales de la década
de los años ochenta cuando se comenzaron a introducir personajes
homosexuales y lésbicos con mayor respeto y dignidad, fuera de los
estereotipos. En la década de los años noventa surgió el movimiento new
queer cinema, donde participaron cineastas como Gus Van Sant o Todd
Haynes. La idea era mostrar no una visión positiva o reivindicadora de la
comunidad LGBT, sino un acercamiento más crudo a su realidad.
En el cine mexicano algunos directores que formaron parte del periodo setentero, marcado por la educación de sus cineastas en escuelas de cine extranjeras y en las primeras del país, comenzaron a retratar la homosexualidad e incluso el travestismo como su premisa principal. Este fue el caso de Los marcados (México, 1971) de Alberto Mariscal, western cuyos protagonistas "cowboys" bandidos mantienen una relación de pareja y El lugar sin límites (México, 1978) de Arturo Ripstein, cuya protagonista La Manuela sufre la discriminación de una sociedad machista. Aunque antes, en plena época de oro, se estrenó una rareza para su época: Muchachas de uniforme (México, 1951) de Alfredo B. Crevenna, una adaptación de la película homónima alemana estrenada en 1931.
El nuevo siglo trajo consigo una
nueva oleada de cineastas que comenzaron a reflejar la realidad de
dicha comunidad tal como la perciben: sin estereotipos ni exageraciones y
sin censura. Se habla ya de un cine que va más allá del movimiento de liberación,
que se preocupa por mostrar su realidad social, por crear películas que aborden
estas temáticas con toda la libertad creativa, por expresarse sin miedo a
la censura y además sensibilizar a los espectadores.
Algunos cineastas destacados son Pedro
Almodóvar, quien se ha preocupado por visibilizar a la comunidad LGBT a
través de diversos personajes que integran su filmografía. El joven Xavier
Dolan también ha tenido un papel relevante en la dignificación de este
tipo de personajes en películas como Lawrence Anyways (Canadá, Francia,
2012). El director mexicano Roberto Fiesco ha incursionado en este
cine con gran sensibilidad con películas como en Quebranto (México,
2013) o Club Amazonas (México, 2016).
Actualmente, se cuentan cientos de
historias en el cine LGBT que merecen ser vistas y escuchadas. Relatos que eran
censurados en el cine y que hasta ahora están teniendo el lugar que se merecen
dentro del séptimo arte.
Publicado originalmente el 28 de
junio de 2019 en el blog de FilminLatino.




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