Imagen1

Imagen1

miércoles, 16 de diciembre de 2020

La cultura indígena en el cine mexicano

En el cine, a lo largo de su historia, se ha representado al indígena de diversas maneras que van desde el conquistado esclavizado, el ignorante humillado, la víctima del abuso, el supersticioso irracional, hasta el noble que se vuelve héroe o el indígena que se enamora.

Actualmente existen 15 millones de personas indígenas en 68 pueblos distintos a lo largo del territorio mexicano. Si bien esta población tiende a decrecer, ha sido hasta estos últimos años que se dejó a un lado la representación, estereotipada y superficial, establecida en la Época de Oro y se optó por documentar de manera más realista a estos pueblos.

En el cine mexicano las primeras apariciones de indígenas ocurrieron desde que se comenzó a producir cine en el país; ¡Qué viva México! (México, URSS y Estados Unidos, 1932), dirigida por Sergei Eisenstein, fue el primer acercamiento a esta figura y a partir de esa década se siguió un patrón hasta después del fin de la Época de oro.

¡Qué viva México! (1932).

El Indio (México, 1939) de Armando Vargas de la Maza se considera una de las primeras representaciones de la figura indígena mexicana. Cuenta la historia de Felipe (Pedro Armendáriz), un indígena que es usado por un hacendado para encontrar tesoros arqueológicos hasta que finalmente él y los trabajadores se rebelan. El actor volvería a encarnar a un personaje indígena en La perla (México, 1945), dirigida por Emilio "El Indio" Fernández.

En la Época de Oro, figuras importantes como María Félix y Pedro Infante encarnaron papeles de personas indígenas en películas como Maclovia (México, 1949) y Tizoc: amor indio (México, 1956) respectivamente. Ignacio López Tarso repitió esta figura en cintas como Nazarín (México, 1958) de Luis Buñuel y Macario (México, 1959) de Roberto Gavaldón.

Tizoc: amor indio (1956), dirigida por Ismael Rodríguez.
Pedro Infante interpreta a Tizoc.

Posterior a esta etapa surgieron cineastas que se preocuparon por representar a los pueblos indígenas con mayor cercanía a su realidad, esto ocurrió en películas como Llovizna (México, 1977) de Sergio Olhovich, Etnocidio: notas sobre el mezquital (México, 1977) de Paul Leduc o en varios de los cortometrajes animados realizados por Dominique Jonard en conjunto con niños de varias comunidades indígenas. Aunque también surgieron personajes burlescos como fue el caso de María Elena Velasco, conocida como “La india María”.

En los últimos años, las nuevas generaciones de realizadores se han preocupado por mostrar a los pueblos indígenas tal y como viven, mientras evitan caer en prejuicios o en los estereotipos antes mencionados, apoyándose principalmente en el género documental. Algunos de dichos filmes son Los herederos (México, 2008) de Eugenio Polgovsky, Los hilos de la vida de las mujeres jaguar (México, 2014) de las Mujeres Mayas KAQLA o Tecuani, hombre jaguar (2017) de Isis Alejandra Ahumada Monroy y Nelson Omar Aldape.

Los herederos (2008), documental dirigido por Eugenio Polgovsky.

En la mayoría de los casos los pueblos indígenas son representados por cineastas ajenos a ellos, quienes aunque tengan la sensibilidad y el respeto para acercarse a sus costumbres y tradiciones, no lograrán, o es poco probable, capturar una representación de su cosmovisión tal y como la entienden ellos. Es por esto que se vuelve urgente un verdadero cine mexicano indígena.


Publicado originalmente el 09 de agosto de 2019 en el blog de FilminLatino.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario